Somos dos, patéticamente dos, estamos solos en aquella desolada rancha llena de tristezas, recuerdos y alegrías. Dentro de esta morada se encuentran esas monturas sucias y abandonadas, y que alguna vez fueron el adorno perfecto de aquellos caballos en un tiempo de felicidad y abundancia. Los relojes llenos de telarañas y de olvido se burlan del tiempo en esta vasta soledad… ahí esta mi viejo, callado, impávido, frío como ese hielo abrupto que te sulfura hasta los huesos, en su rostro se refleja esa lucha incesante por más de medio siglo. Sus ojos verdes y brillantes se parecen al follaje de la hermosa naturaleza que nos cobija en el mas perpetuo silencio. A tres pasos de él estoy yo sigiloso y pensante, escuché que había recibido una nueva llamada donde le proponían un buen trabajo en el exterior; tengo rabia, esa misma que surge en mí cada vez que él dice no a una oferta tan importante. Trato de comprenderlo, pero aún no concibo cómo no piensa en el bienestar de sus dos hijos, una leve tos rompe con ese silencio imperfecto mancillado por el cántico alegre de esas aves nocturnas. Él se levanta, no sé a donde va, tal vez vaya a contemplar la belleza de esta noche turbia y primaveral. Al salir, pra… pra.. Suena la puerta al pegar contra la pared, tan sólo unos minutos después él entra cabizbajo y me dice: Franklin-ni siquiera me dice hijo- duérmete que ya es tarde y mañana hay que madrugar. Su vos es cruenta, en ella se puede apreciar ese carácter recto e inexpugnable con el que me ha tocado luchar y vivir. El tic tac del reloj poco a poco se consume los minutos, mientras el duerme yo estoy callado, las lágrimas recorren ágilmente mi rostro, me quitan el aliento y se llevan mi alegría. Nunca me ha interesado si él me ayuda o no, lo único que me interesa es romper esa barrera que existe entre los dos, esa misma que hace de ambos sólo dos tristes foráneos. Así estemos solos en un lugar inhóspito, golpeados por el frío y por el hambre… eso no me importaría si sólo de sus labios pudiera escuchar ¡hijo te quiero!
franklin torres(fuangi)
seccional Bajo Cauca
viernes, 14 de noviembre de 2008
miércoles, 12 de noviembre de 2008
alone in the love
su rostro nunca pudo dibujar tanta emoción, de su aliento entrecortado emanaban las más excéntricas fantasías. Parecíamos dos almas fundidas en un sueño eterno.
martes, 11 de noviembre de 2008
La democracia:¿en manos de quién?
LA DEMOCRACIA: ¿EN MANOS DE QUIÈN?
La libertad de elección es la fachada con la que es maquillada la imposibilidad de crear sistemas políticos donde existan finalidades que se apropien de un interés común por acabar con las adversidades que hacen menos posible la vida tranquila en sociedad. Y es que hablar de democracia es difícil, más aún en un estado mancillado diariamente por escándalos que vinculan a funcionarios públicos de alta jerarquía con grupos al margen de la ley. Esto no es nuevo, porque por muchos años, esta nación ha estado parada en falsos sistemas políticos que aluden a la democracia como herramienta persuasora para disipar sus verdaderos fines, estos sistemas viven constantemente corroídos por las manos parásitas que a toda forma defienden sus particulares intereses, así estos tengan que ‘sacrificar` el sufrimiento de las clases bajas, quienes cada día se ven más expuestos a las deficiencias en la prestación de servicios como la salud y la educación puestos a su alcance por los abanderados del estado. La democracia ha perdido su esencia y más en Colombia, las pruebas hablan por si solas, sólo basta ir a muchos sectores del país en plena campaña electoral para darnos cuenta como personas venden su voto a cambio de una lámina de zinc, un bulto de cemento, o peor aún, por cinco mil pesos. En ese momento es donde te preguntas, ¿dónde está la democracia?, ¿a dónde se ha ido la facultad del pueblo para elegir libremente y con responsabilidad? No sería acertado culpar a esas personas que sufragan subordinados, puesto que el mismo estado los ha educado para pensar de esa manera, es que ellos no venden un voto, venden algo más…su conciencia.
Dónde va existir democracia donde en nuestros días se ha tomado un ideal donde la seguridad es más importante que el conocimiento, qué sentido tiene vivir en un país “tranquilo” a costa de un pueblo ignorante, y esto si que es grave, porque un pueblo que no tenga la suficiente claridad y certeza para defender sus ideales, sus arraigos y hasta su propia cultura, siempre estará destinado a la manipulación y posteriormente a la extinción. No tendríamos que ser expertos en economía para darnos cuenta el gran daño que le están haciendo a la nación por el amplio recorte presupuestal hecho a la salud y a la educación. Es que no estamos hablando de pesitos, sino de billones, según las políticas de estado estos dineros serían invertidos en la guerra, sí, esa misma que incentiva el conflicto entre colombianos y que cada día es más indolente dejando como resultado familias enteras desarraigadas, sumidas en la total zozobra y sufrimiento. Estos son algunos de los absurdos resultados que deja la democracia cuando cae en manos de aquellos que ni siquiera conocen su bello significado.
Texto: pérdida a la autoridad
La libertad de elección es la fachada con la que es maquillada la imposibilidad de crear sistemas políticos donde existan finalidades que se apropien de un interés común por acabar con las adversidades que hacen menos posible la vida tranquila en sociedad. Y es que hablar de democracia es difícil, más aún en un estado mancillado diariamente por escándalos que vinculan a funcionarios públicos de alta jerarquía con grupos al margen de la ley. Esto no es nuevo, porque por muchos años, esta nación ha estado parada en falsos sistemas políticos que aluden a la democracia como herramienta persuasora para disipar sus verdaderos fines, estos sistemas viven constantemente corroídos por las manos parásitas que a toda forma defienden sus particulares intereses, así estos tengan que ‘sacrificar` el sufrimiento de las clases bajas, quienes cada día se ven más expuestos a las deficiencias en la prestación de servicios como la salud y la educación puestos a su alcance por los abanderados del estado. La democracia ha perdido su esencia y más en Colombia, las pruebas hablan por si solas, sólo basta ir a muchos sectores del país en plena campaña electoral para darnos cuenta como personas venden su voto a cambio de una lámina de zinc, un bulto de cemento, o peor aún, por cinco mil pesos. En ese momento es donde te preguntas, ¿dónde está la democracia?, ¿a dónde se ha ido la facultad del pueblo para elegir libremente y con responsabilidad? No sería acertado culpar a esas personas que sufragan subordinados, puesto que el mismo estado los ha educado para pensar de esa manera, es que ellos no venden un voto, venden algo más…su conciencia.
Dónde va existir democracia donde en nuestros días se ha tomado un ideal donde la seguridad es más importante que el conocimiento, qué sentido tiene vivir en un país “tranquilo” a costa de un pueblo ignorante, y esto si que es grave, porque un pueblo que no tenga la suficiente claridad y certeza para defender sus ideales, sus arraigos y hasta su propia cultura, siempre estará destinado a la manipulación y posteriormente a la extinción. No tendríamos que ser expertos en economía para darnos cuenta el gran daño que le están haciendo a la nación por el amplio recorte presupuestal hecho a la salud y a la educación. Es que no estamos hablando de pesitos, sino de billones, según las políticas de estado estos dineros serían invertidos en la guerra, sí, esa misma que incentiva el conflicto entre colombianos y que cada día es más indolente dejando como resultado familias enteras desarraigadas, sumidas en la total zozobra y sufrimiento. Estos son algunos de los absurdos resultados que deja la democracia cuando cae en manos de aquellos que ni siquiera conocen su bello significado.
Texto: pérdida a la autoridad
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